La depresión es junto a la ansiedad un problema de diagnóstico muy frecuente en la población actual. Se caracteriza por una serie de síntomas que son variables en intensidad y que pueden llegar a incapacitar a la persona para el desarrollo de una vida normal afectando a distintas esferas de la vida del individuo. Se manifiesta con:

-Alteraciones del estado de ánimo: (tristeza, dificultades para sentir, en ocasiones irritabilidad).

-Alteraciones motivacionales y motoras: (apatía, desgana, aislamiento social, reducción y deterioro de las relaciones sociales, enlentecimiento a la hora de pensar y actuar).

-Alteraciones cognitivas: (contenido inadecuado o irracional de pensamientos, alteraciones de memoria, atención y concentración y pensamientos sobre la muerte (en casos graves ideas o intención suicida)).

-Alteraciones psicofisiológicas: varían en intensidad, variedad y frecuencia (alteración del sueño por exceso o por defecto, fatiga y cansancio, disminución de la actividad física, pérdida de apetito, disminución de la líbido y relaciones sexuales y aparición de molestias corporales difusas).

En este punto es fundamental decir que este estado no corresponde a la vida de la persona, por lo que es un claro error sacar conclusiones personales en base a esta situación. Como todo proceso tuvo un inicio y tendrá su final. En mi consulta es frecuente escuchar que estos estados no eran comprensibles cuando los sufrían otras personas hasta que uno los padece, y es cierto, en muchos casos, desde fuera puede verse este sufrimiento como si fuese algo inventado o exagerado, como si la persona no quisiese salir de este estado.

Por ser el principal componente de la depresión psicológico (pensamientos-emociones-conductas-motivación), la medicación, de la que muy frecuentemente se abusa, no es solución efectiva a la raíz del problema, ya que una pastilla no cambia pensamientos o conductas, por tanto, la terapia psicológica se ha demostrado como la más eficaz para salir de una situación de este tipo. Independientemente el objetivo final de un tratamiento psicológico no sólo es abandonar este estado sino mantenerse sin él, capacitando al paciente de herramientas para la prevención de recaídas. En las sesiones clínicas se van ofreciendo pautas y estrategias paso a paso.