Es un depresor del Sistema Nervioso Central, actúa bloqueando el funcionamiento del sistema cerebral responsable de controlar las inhibiciones.

Efectos físicos que ocasiona el alcohol: estado de somnolencia con visión borrosa, falta de coordinación muscular, aumento del tiempo de respuesta, fatiga muscular, etc.. El consumo excesivo produce vómitos, diarrea, dolor de cabeza, deshidratación…. En el caso de que la ingesta haya sido muy elevada (intoxicación etílica) se producirá pérdida de conciencia, depresión respiratoria, coma (denominado coma etílico) y ocasionalmente la muerte (por depresión cardiorespiratoria). El consumo crónico causa las siguientes alteraciones: degeneración y atrofia cerebral. A nivel sanguíneo causa anemia, disminución de defensas, etc…. En el corazón: alteraciones cardíacas. En el hígado: hepatitis, cirrosis. En el estómago: úlceras, gastritis, etc…. En el páncreas: degeneración e inflamación. En el intestino: trastornos en la absorción de nutrientes que llevaran a estados carenciales. En el embarazo dará lugar al llamado sindrome alcohólico-fetal, produciendo malformaciones y complicaciones psíquicas en el feto, etc…

Efectos psicológicos. el alcohol afecta a los sentimientos, la reflexión, la atención y la memoria. Al bloquear el centro de las inhibiciones el individuo se siente eufórico, con una falsa seguridad en si mismo que puede conducir a conductas temerarias. En los casos más graves se produce un deterioro psicoorgánico.

Riesgos. El alcoholismo en el núcleo familiar desemboca en desestructuración familiar, problemas económicos, malos tratos, etc.. A nivel profesional destaca el absentismo laboral, aumento de accidentes de tráfico, es la principal causa de pérdida total de puntos del permiso de conducir, etc.. Socialmente es un claro factor de riesgo asociado con conductas delictivas e incluso suicidios. Hoy en día se está claramente gestando una problemática cuyas graves consecuencias futuras están por valorar, me refiero al excesivo consumo de fin de semana en la adolescencia y juventud, consumo que se ha convertido ya en un ritual.

Los tratamientos psicológicos se han demostrado como los más efectivos para abandonar una adicción, porque son muchos, a veces complejos, los factores psicológicos implicados en la misma, y porque el objetivo final no sólo es abandonar la adicción sino mantenerse sin ella. Se ofrecen pautas y estrategias paso a paso para vencer de forma efectiva la adicción.